
Un informe basado en el Censo 2024 muestra el fin del predominio católico en la región y la consolidación de un escenario más diverso, marcado por diferencias territoriales en las formas de creer.
La región del Biobío está experimentando un cambio estructural en su composición religiosa. Así lo plantea un nuevo boletín del centro de estudios Faro UDD, que advierte el fin del predominio histórico del catolicismo y la consolidación de un escenario más plural en las creencias.
De acuerdo con el informe, el 40,9% de la población se declara católica, mientras que el 36,8% se identifica como evangélica o protestante.
Agustín Larson, investigador asociado de Faro UDD Concepción y uno de los autores del boletín, añade que en la región hay más de 543.000 personas católicas y 445.000 personas evangélicas o protestantes. “En total más de un millón de personas declara tener alguna religión, esto es más del 77%, mayor que a nivel nacional, que es menos es el 70%”.
Agrega que la estrecha diferencia entre católicos y evangélicos convierte al Biobío en la región con menor brecha entre ambas confesiones en Chile y da cuenta de una estructura religiosa dual, donde ninguna tradición logra imponerse como marco cultural dominante.
Distintas dinámicas según comunaUn dato clave que releva el informe es el contraste entre las capitales provinciales de la región. Mientras Concepción presenta un perfil marcadamente secular, Los Ángeles mantiene una mayoría católica, y Lebu destaca por una predominancia clara del mundo evangélico, reflejando tres realidades religiosas distintas dentro del Biobío.
El estudio subraya que este proceso no puede entenderse como una simple caída de la religiosidad. Más bien, se trata de una transformación en la forma en que la fe se distribuye social y territorialmente. En ese sentido, el Biobío aparece como un caso adelantado de los cambios que atraviesa el país, donde conviven distintas dinámicas según el tipo de comuna.
En las zonas urbanas del Gran Concepción, como Concepción, Talcahuano y San Pedro de la Paz, se observa un aumento significativo de personas sin afiliación religiosa. En contraste, en comunas populares y periféricas como Lota, Coronel y Curanilahue se registra un crecimiento del mundo evangélico, que no solo capta adherentes, sino que también articula redes de apoyo y cohesión comunitaria. A esto se suman territorios donde el catolicismo mantiene presencia relevante, así como espacios intermedios como Penco, Nacimiento y Hualqui, donde ninguna creencia alcanza una mayoría clara.
El investigador advierte que el cambio religioso tiene efectos que van más allá del ámbito espiritual. Sostiene que en territorios con alta presencia evangélica, especialmente en comunas más vulnerables, se observa una relación con la aparición de proyectos políticos confesionales. Un ejemplo es el surgimiento del Partido Social Cristiano, vinculado a contextos donde el mundo evangélico tiene fuerte arraigo territorial.
En estos mismos espacios, las iglesias cumplen un rol relevante como redes de apoyo social y cohesión comunitaria. En contraste, en las zonas más secularizadas, el desafío es distinto: la fragmentación social y la necesidad de generar nuevas formas de encuentro y articulación comunitaria.

