
La justicia determinó que los ladridos constantes de un perro en el antejardín de una vecina generan una forma de “violencia sorda” que afecta el bienestar y la tranquilidad de una adulta mayor, estableciendo que la protección de su salud debe prevalecer sobre la tenencia del animal.
La corte de Apelaciones de Concepción falló a favor de una adulta mayor de 91 años, de Hualpén, vecina de la propietaria de un perro que genera ruidos molestos constantes.
La sentencia obliga a la dueña del animal a tomar medidas efectivas para que su mascota no perturbe la tranquilidad y salud física y mental de la recurrente. La resolución fue adoptada por la Quinta Sala, integrada por los ministros Claudio Gutiérrez Garrido, César Panés Ramírez y Rafael Andrade Díaz.
En la sentencia unánime, los ministros calificaron el comportamiento de la propietaria del animal como “violencia sorda”, una forma de maltrato que afecta el derecho a la salud y la vida digna de personas mayores.
“La exposición constante a ruidos molestos constituye una forma de violencia –que se ha dado en llamar ‘violencia sorda’– que afecta el descanso, genera estrés y ansiedad, y puede exacerbar condiciones médicas preexistentes en personas de avanzada edad, vulnerando así su derecho a la salud y a una vida digna. Se debe considerar la situación de la mujer desde una perspectiva precautoria y de precaución”, indica el fallo.
El tribunal recordó que, según la Ley N°21.020 sobre Tenencia Responsable de Mascotas y Animales de Compañía, si bien se protege a los animales, la tenencia responsable exige adoptar medidas para evitar daños o molestias, incluyendo el control del comportamiento de los perros. “El conflicto debe ser analizado bajo un test de proporcionalidad. Aunque ambos intereses –la vida digna de una persona y la protección animal– son legítimos, el derecho fundamental a la integridad y la vida digna de un ser humano, especialmente un adulto mayor, debe prevalecer sobre la propiedad o la simple tenencia de un animal que afecta gravemente su salud”, detalla la resolución.
El fallo también instruye a la municipalidad de Hualpén a fiscalizar el cumplimiento de las medidas y reportar los resultados a la corte, asegurando así la protección de la adulta mayor frente a los ruidos molestos del perro.

