
En tiempos de incertidumbre derivada de los efectos del cambio climático y diversas disrupciones sociales, culturales y tecnológicas, volcar la mirada a las soluciones es una oportunidad para encontrarse con jóvenes que están haciendo una positiva diferencia en sus entornos y a escala global.
Ser la generación que puede hacer las paces con la naturaleza es el desafío que inspira a millones de ellos en todo el mundo, tanto así que el programa Jóvenes Campeones de la Tierra de la ONU lo destaca en su propósito.
En Essbio llevamos muchos años abriendo espacios para que niños y jóvenes encausen sus ideas y esfuerzos para cuidar el medioambiente y, en especial, el agua que, diariamente, nos permite vivir en bienestar. El programa
Ecobrigada, con más de 20 años de implementación, nos permitió conectar con profesores y escolares para fomentar el cuidado del entorno. Ahí conocimos de cerca que la creatividad e innovación de los estudiantes es un pilar para la acción climática.

En el marco de nuestra estrategia corporativa, que incorpora la sostenibilidad de forma transversal, este año impulsamos una nueva iniciativa: el Sello del Agua, que en su fase piloto también nos conectó con la nueva generación que está transformando su comunidad.
Este programa surge como una iniciativa piloto, a fines de 2023, con el propósito de fortalecer alianzas en torno a la eficiencia hídrica, las buenas prácticas en el uso del agua potable y la sostenibilidad, a través de un trabajo liderado por un equipo multidisciplinario de Essbio.
Este sello es un indicador de sostenibilidad con el que, a partir de resultados, los participantes deberán implementar un plan de gestión con medidas concretas que apunten a la eficiencia hídrica.
En la etapa inicial, se establecieron líneas de acción concretas para construir una base sólida para el desarrollo de la iniciativa. Se realizaron análisis y evaluaciones para determinar comunas, localidades y segmentos a intervenir en el piloto.
El primer grupo en participar activamente estuvo conformado por 10 establecimientos educacionales, y ocho restaurantes que realizaron un análisis detallado de sus consumos para definir su participación en la iniciativa.
Con la información recopilada durante el proceso de implementación, se logró establecer los indicadores base para cada uno de los establecimientos participantes, como medir el consumo inicial de agua potable (línea base); establecer metas de eficiencia específicas por establecimiento; comparar de forma mensual el comportamiento respecto a la línea base e Identificar tendencias, desviaciones y oportunidades de mejora.
La activa participación de estudiantes en este nuevo programa nos ha dado mucha energía para escalarlo a más jóvenes y comunidades educativas. Es una semilla que ha caído en tierra fértil por ese entusiasmo transformador de las nuevas generaciones que están ocupando espacios de influencia. Por esto, el Sello del Agua que promovemos es también una prueba de la capacidad de transformación que está moviendo las soluciones por todas partes…en buena hora.



