
Se trata de un proyecto piloto en Biobío que introduce la robótica como terapia para mejorar la calidad de vida de adultos mayores y para aliviar la carga de los cuidadores.
A inicios de este año, el Instituto Nacional de Estadísticas entregó los primeros resultados del Censo 2024, que reflejaron un marcado envejecimiento de la población chilena. Mientras en 1992 las personas de 65 años o más correspondían al 6,6% del total, en 2024 ese grupo alcanzó el 14%.
El progresivo envejecimiento de la población revela nuevas necesidades, principalmente en materia de apoyo en salud y acompañamiento. A ello se suma que muchas de las personas que ejercen como cuidadoras en el país son también mujeres mayores, lo que refleja la fragilidad de las redes de apoyo domiciliario y explica el aumento sostenido de la demanda por Residencias de Larga Estadía para Personas Mayores.
Actualmente, entre un 5 y 8% de las personas de 65 a 70 años, y entre un 15 y 20% de quienes superan los 75 sufren algún tipo de demencia, porcentaje que podría ser mayor en
los casos de la población institucionalizada. Carolina Medina, académica de Terapia Ocupacional en la sede UST Concepción, y magíster en Abordaje de Personas Mayores y Envejecimiento, ha dedicado gran parte de su carrera a este ámbito, con especial foco en los síntomas neuropsiquiátricos, experiencia que fortaleció durante su participación en un equipo multidisciplinario de uno de los dispositivos regionales vinculados al Plan Nacional de Demencias del MINSAL.
Gracias a su experiencia clínica e investigativa, conoció diversas terapias innovadoras con evidencia internacional, entre ellas, el uso de mascotas robóticas para tratar síntomas
psicológicos y conductuales. Tuvo un primer acercamiento en 2023, durante el Congreso Nacional de Geriatría y Gerontología, y luego profundizó en el tema a partir de la visita de una académica de la Universidad Rey Juan Carlos de España a una institución de la capital regional.

En ese recorrido, Carolina, junto a María Belén Medina, docente de la carrera de Terapia Ocupacional y magíster en Pedagogía, mención en Educación Superior, y a las académicas
Grace Peña y Yamilett Rival -quienes trabajan en residencias, una dependiente del SENAMA y otra de una ONG-, se reunieron para llevar adelante una iniciativa de innovación social que contempla la implementación de tres mascotas robot terapéuticas en residencias de larga estadía de la región durante el segundo semestre de 2025.
Carolina Medina comenta que, desde que forma parte de Santo Tomás, ha tenido presente el propósito institucional planteado en su política de vinculación con el medio: “Generar mejores herramientas para los estudiantes, poder innovar y también mejorar la calidad de vida de las personas y de la comunidad”.
Por ello destacó este proyecto, que muestra a los estudiantes cómo, desde la tecnología, es posible aportar nuevas formas de abordar problemas cotidianos en el contexto de la rehabilitación.
En la misma línea, María Belén Medina reforzó que la idea es traspasar esta motivación a los estudiantes: “Que se atrevan, que vean que ellos también pueden hacer cosas relevantes, que se den cuenta de que no era tan difícil. No somos perfectos, probablemente vamos a equivocarnos y aprender, pero por algo se parte, por algo se inician estas iniciativas, por algo se generan los grandes proyectos de beneficio para la comunidad”.
Soluciones contextualizadasDurante el proceso de ideación, las académicas detectaron factores recurrentes en los residentes, como la sensación de soledad. “Aunque lo ideal sería contar con mascotas reales, las normativas sanitarias lo dificultan y, además, existe el riesgo de que una persona con síntomas psicológicos y conductuales pueda dañar al animal en un episodio delirante, lo que implicaría un peligro tanto para la mascota como para la persona”, explica María Belén Medina.
De acuerdo con la última edición del Termómetro de Salud Mental, el 16% de las personas encuestadas mayores de 40 años declaró sentir soledad, un indicador que va en aumento en distintos grupos etarios y que, según la OMS, se estaría convirtiendo en una emergencia de salud pública global.
Para Alejandra Jara, directora de la Escuela de Terapia Ocupacional UST, el proyecto es una valiosa adaptación local de una intervención con resultados positivos. Destaca que ayuda a disminuir síntomas psicológicos y conductuales, y mejora el ambiente para residentes y cuidadores. “La capacidad de las académicas para detectar esta necesidad y transformarla en una propuesta innovadora constituye un aporte concreto a la construcción de soluciones contextualizadas, con potencial de replicarse en diferentes espacios, como residencias de larga estadía, entornos hospitalarios e incluso en domicilios”.

Agregó que la evidencia internacional respalda el uso de terapias robóticas, mostrando que pueden disminuir entre un 20 y un 30% las manifestaciones psicológicas y conductuales asociadas a hospitalizaciones, lo que repercute positivamente en la salud y el bienestar general. “Además, los cuidadores adquieren herramientas efectivas que ayudan a reducir la percepción de sobrecarga, un factor clave para prevenir situaciones de vulneración y promover entornos de cuidado más saludables”, concluye.
Vinculación con actores territorialesImpulsadas por responder a necesidades reales de equipos y residentes de ELEAM en la región, las académicas mantienen una estrecha relación de trabajo con la seremi de Salud del Biobío y la mesa de trabajo vinculada con Personas Mayores.
“El encargado del área de Personas Mayores de la seremi siempre nos ha mostrado su apoyo institucional en las actividades que hemos desarrollado en conjunto, tanto con ellos como con otros actores relevantes en la materia a nivel regional. Yo creo que este es un vínculo a largo plazo, con perspectiva de futuro”, explicó Carolina Medina.
Por su parte, María Belén expresó su anhelo de fortalecer esta alianza para medir la contribución del proyecto y, con ello, aportar a las personas mayores. “Nos interesa vincularlo a investigación para ver cuál es el impacto y los resultados que puede tener esta prueba, porque finalmente la adaptación cultural es relevante en lo que vayamos a lograr. Nuestro foco es trabajar con los servicios públicos, con equipos de geriatría y agrupaciones de cuidadores, que nos permitan probar la implementación de estas tecnologías y favorecer su uso en beneficio de las personas mayores, las cuidadoras y también de los equipos de salud”.
Investigación e internacionalización: una alianza que cruza fronteras En el camino por impulsar la roboterapia en Chile y en regiones, las académicas anunciaron que establecieron un vínculo con la Dr a. Cristina Perdomo, académica de la Universidad Rey Juan Carlos de España, quien cuenta con amplia experiencia en tecnologías de asistencia y robótica aplicada a la rehabilitación. La especialista ha liderado iniciativas similares tanto en Chile como en el e xtranjero, y se sumará al equipo para el pilotaje en la capital del Biobío.
“Queríamos contar con su asesoría desde la e xperiencia y la expertise, por lo que la contactamos par a invitarla a colaborar y que nos pudiese capacitar y orientar. Sin embargo, nos fue mejor de lo que pensábamos, ya que la Dr a. Perdomo se mostró muy entusiasmada en participar con nosotras en el proyecto, surgiendo también la oportunidad de colaborar con la Universidad Rey Juan Carlos en investigación”, comentó Carolina Medina.
Por su parte, María Belén Medina destacó el rol clave que tendrá la especialista en el proceso: “Ella ser á un apoyo fundamental en la implementación, entregándonos capacitación y recomendaciones para el uso adecuado de la tecnología. Su experiencia, sumada a la del equipo local, nos permitirá llegar de buena forma a cuidadores y residentes, además de ampliar la mir ada hacia nuevos escenarios y espacios de
implementación”.
Entre los próximos desafíos, las académicas expresaronsu interés en vincularse con otras sedes de Santo Tomás y con la Escuela de Terapia Ocupacional par a escalar el proyecto a nivel nacional. “Tenemos todo un desafío como universidad: fortalecer las herr amientas para el abordaje de las personas mayores y entregar dur ante la formación
herramientas concretas a los estudiantes, porque ellos serán los profesionales que permitirán enfrentar los desafíos que el envejecimiento poblacional plantea al país”, finalizó Carolina Medina.

