Antitranspirantes no provocan cáncer de mamas: El fin de un mito

/ 26 de Agosto de 2010

Médicos revelan que cadena que advierte de cáncer a las mamas por el uso de antitranspirantes es una mentira. No hay vinculación entre el empleo de ese producto y la enfermedad. Así es que deje de mirar con ojos raros a su amigo que le da “protección 24 horas” y utilícelo,  por favor. Para su tranquilidad aquí le contamos por qué.

susto2Quizás usted lo sabe o lo ha sentido. Hay quienes por largo tiempo le han hecho la guerra al desodorante. Pero no por un asunto de higiene o rebeldía, sino por las dudas que despierta el uso de este producto en la aparición de ciertas enfermedades.
Hace diez años que circula el rumor sobre que los antisudorales, desodorantes o antitranspirantes tendrían incidencia en la aparición de cáncer de mamas y, además, se vincularían con el padecimiento de Alzheimer. Nada de esto ha podido ser probado; es más, los especialistas transpiran para demostrar que estos comentarios son fruto de la imaginación de algún hábil y amargado ocioso que ha usado la tecnología para asustar sostenidamente a la aldea global.
sustoAdriana, a sus 42 años, no resistió la tentación de preguntar a su médico de cabecera sobre la validez de lo que contenía uno de sus mensajes electrónicos. “Es que creo que es mejor consultar, porque no es primera vez que me llegaba un correo así. Parecen tan bien hechos, suenan tan convincentes, que yo me decía que algo pueden tener de verdad”, explica.
La mujer por tercera vez recibió un power point alertando sobre “la mafia de la industria cosmética” que calla la verdad sobre los compuestos de los desodorantes y productos afines (Ver recuadro).
El doctor Ricardo Burmeister, del Centro de Mamas de Concepción, uno de los más reconocidos especialistas del área, se toma la cabeza y enfatiza sobre la falacia de este mail.
“Esta información, como mucha basura que circula en Internet, no tiene ningún asidero. Alguien que entiende el mundo, la anatomía, la fisonomía y la fisiopatología de una manera muy especial, inventa relaciones que no existen, y es muy peligroso inventar en medicina”, lanza el doctor Burmeister.
El facultativo descarta de plano el vínculo entre lo que supuestamente harían esos químicos en las glándulas o ganglios. “Esta información es bastante ridícula.  Sostiene que usar antisudorales evitaría eliminar toxinas que se acumularían en el cuerpo y luego los ganglios las captarían… Pero fíjate el enredo. ‘Los ganglios los captarían…’ No Tienen nada que ver los ganglios linfáticos con las glándulas sudoríparas. O ‘Producirían cáncer en la parte más cercana a la axila’, o sea, una cosa o explicación fantástica que no tiene nada que ver con la fisiología ni con la fisiopatología, ni con el cáncer. Nada”, recalca
Es lo mismo que los científicos y médicos del American Cancer Society  de Estados Unidos tratan de explicar una y otra vez desde que esta cadena alarmista comenzó a tomar fuerza en mayo de 1999, desde un computador de ese país. El daño a la credibilidad de estos productos no ha sido menor, pues aún hay quienes compran el cuento de este rumor u hoax, como se le llama a este tipo de cadenas en la web.
Un hoax o noticia falsa es un intento de hacer creer a un grupo de personas que algo falso es real. El término se popularizó principalmente al referirse a engaños masivos por medios electrónicos, especialmente en Internet.

Nuevas leyendas

Según un estudio de la Asociación de Internautas de España, realizado entre más de 3 mil usuarios de ese país, se determinó que 7 de cada 10 interneteros no saben reconocer un hoax. Fatal. No es difícil pensar que la cifra en este lado el mundo podría ser más dramática.
Es que estos mails son en su mayoría convincentes y además de inquietar o hacer reflexionar, un porcentaje de lectores puede sentir angustia por ellos. Así lo explica Rubén Dittus, periodista, máster en Comunicaciones, académico de la Escuela de Periodismo de la Universidad Católica de la Santísima Concepción, y vicepresidente de la Asociación Chilena de Semiótica.
“Son convincentes en la medida que son verosímiles. La verosimilitud es lo que parece verdadero, aún sin serlo. Algo real puede no parecerlo y, por lo tanto, puede ser menos creíble que algo verosímil. Ése es el juego. Ello explica por qué hay cosas que no son reales, pero merecen tanta atención del público o de las audiencias. De hecho, los principales miedos colectivos (por cualquiera de los medios en que éstos se difunden) responden a una estructura narrativa clásica, que era enseñada por Aristóteles en la época de gloria de los griegos. No hay miedo sin relato. Y todo relato lleva consigo dos elementos que le dan forma: sucesión (de hechos o acciones aparentemente inconexas) y transformación (por ejemplo, alguien que deja de ser héroe, o una víctima que luego es vengador). Por eso, además, resultan tan interesantes de seguir”.
El profesor Dittus sugiere que la actitud de quienes consumen esos relatos varía según el segmento etáreo, la composición familiar o el nivel de instrucción. Todos los estudios científicos vinculados a contenidos de redes sociales interactivas demuestran que las creencias se refuerzan por Internet, es decir, no se ven alteradas. Ese dato nos entrega una pista. Revisar diariamente el correo electrónico puede volverse una búsqueda de refuerzos hacia discursos sociales ya incorporados en el “disco duro” del internauta. Si “siento miedo o angustia”, consumiré esos contenidos y no otros. Hay una audiencia “dura” que sigue buscando y multiplicando esos relatos a través de los espacios virtuales. Es la razón por la que el porcentaje de víctimas de esos mensajes sigue siendo baja. Es una nueva versión de las leyendas urbanas de antaño, una especie de leyendas 2.0.
-¿Cuál, estima Ud., es el impulso de la persona que los elabora?. Pues tienen elementos que resultan muy atractivos de creer
“No responsabilizaría a una persona de esas acciones. Puede que en la práctica lo sea. Pero al tratarse de relatos y mensajes que “viajan” por el ciberespacio y tienen efectos colectivos, adquieren la categoría de hecho social, generando nuevos imaginarios sociales. La sensatez, sin embargo, nos siguiere otra cosa. Internet es el medio que hoy abusa del rumor, la información no confirmada y la formación de pequeñas audiencias cautivas. Esto último me hace sentido. Hay un grupo de sujetos cuyas historias personales calzan con aquellos que en antaño leían novelas rosa o de caballería. Hay crisis de héroes y de víctimas. A lo mejor estamos en presencia de una crisis de la ficción. Los malos guionistas son los responsables de gran parte de nuestras frustraciones de hoy. Estas cadenas son los guiones del futuro: historias comunes, fácilmente contadas y difundidas. Y no importa que sean falsas, son verosímiles”.

Huele mal

Vamos a la zona cero. A la axila. Al punto donde actúan los antisudorales que son una combinación de sustancias químicas que cubren o destruyen los olores desagradables, o agradables, según se juzguen, pues están asociados a la fertilidad y a la seducción. Para ser efectivos, necesitan permanecer donde comienza el olor. La mayoría de los desodorantes para las axilas tiene una combinación de perfume y diferentes tipos de agentes adherentes, tales como aceite mineral y talco, para mantener el perfume donde se necesita.
Todas las marcas de desodorante son muy similares y, por lo general, la única diferencia está en la fragancia. Los antitranspirantes tienen un compuesto a base de aluminio como su ingrediente activo. Si se lee la etiqueta de un antisudoral, este ingrediente siempre aparece primero. Cuando la piel absorbe el aluminio, cada célula absorbe agua al mismo tiempo. A medida que el agua penetra, las células de la piel comienzan a hincharse y crecen tanto que, eventualmente, el sudor no puede pasar a través de ellas para salir por los conductos sudoríparos.
Los especialistas aclaran varios puntos para dejar a raya lo que se ha comentado en el mail.
Lo primero es que no existe ninguna evidencia de que los antitranspirantes causen cáncer de mama.
El cuerpo no elimina las toxinas a través del sudor. El sudor es un 99.9% de agua. El 0.1% restante consiste en urea en pequeñas concentraciones, substancias grasas, y electrólitos como sodio, potasio, magnesio, etc. Sudar es la manera que tiene el cuerpo para regular su temperatura interior. Al hacer algún ejercicio, aumenta la temperatura y por lo tanto el sudor. La evaporación del agua de la piel disminuye la temperatura. Previniendo o reduciendo la transpiración de las axilas con un antitranspirante no afecta la habilidad del cuerpo de eliminar estas basuras, ya que ellas pueden eliminarse a través de otras áreas del cuerpo, como las plantas de los pies, las manos, las áreas genitales, etc.
Tampoco  existe ninguna evidencia que él o cualquiera de los otros químicos que componen estos productos pueda causar la mutación o el daño del ADN que puede llevar al cáncer.
Las infecciones superficiales bajo las axilas, probablemente se deban a pequeñas cortaduras al afeitarse bajo los brazos, pero no al cáncer. Aplicando antitranspirantes en el área irritada por afeitarse, se puede aumentar la inflamación, pero no causar cáncer. Las glándulas linfáticas no liberan estas toxinas a través del sudor. Las glándulas sudoríparas no están conectadas a las linfáticas. Las glándulas del sudor se localizan en la piel. El hígado y los riñones quitan la mayoría de las substancias y “toxinas” que causan cáncer.
Más del 50% de los casos de cáncer de mama se ubica en el cuadrante exterior superior. Este cuadrante es donde se encuentra la mayoría del tejido del pecho. Por lo tanto, el número de casos de cáncer de mamas en esta área es proporcional a la cantidad de tejido allí existente.
Los hombres son menos propensos a desarrollar cáncer de mama porque ellos tienen menos tejido allí. Las mujeres en cambio, poseen más y por lo tanto tienen más probabilidades en desarrollar este tipo de cáncer.
Ha habido muchos estudios para determinar los factores de riesgo para el cáncer de mamas, y el uso de los antitranspirantes no está relacionado en modo alguno con ninguno de esos estudios.
Más allá de las aclaraciones, el doctor Burmeister hace una reflexión más profunda respecto de la temática del cáncer de mama en cualquier soporte informático, obviamente, más aún en este tipo de cuestionados informes virtuales.  “Lo que a mí me preocupa y me molesta, es que ayuda a aumentar el susto básico de las mujeres, lo que las lleva a consumir cosas relacionadas con cáncer de mamas. Te aseguro, y siempre lo converso con las señoras. Si una mujer pasa frente a un quiosco en que aparece una pobre niña peladita porque está en tratamiento con quimioterapia, y dice: ´Mi experiencia con el cáncer.. Usted puede sanar´, o cualquier otro título medio dramático, esa revista aumenta su venta fantásticamente. Lo que al final interesa es hacer negocio con el alma de las mujeres. Es algo insoportable e indignante. Una vez por todas debemos terminar con este juego trágico con el sentimiento de la mujer.
Es legítimo que una mujer esté preocupada, sobre todo cuando tiene eventualmente factores de riesgo. Veo todos los días a mujeres aterradas y pienso que no hay derecho a abusar de esa manera con sus sentimientos”.

La cadena del “miedo” (Extracto del mail)

“La principal causa del cáncer de seno es el uso de antitranspirantes.
La mayoría de los productos en el mercado son una combinación de antitranspirantes/desodorantes. Vayan a casa y chequeen las etiquetas.
La concentración de toxinas conlleva a la mutación de las células: CÁNCER.
He aquí la razón. El cuerpo humano tiene sólo algunas áreas por donde desalojar toxinas: detrás de las rodillas, detrás de las orejas, el área de la ingle y las axilas. Las toxinas se desalojan en forma de transpiración. Los antitranspirantes, como su nombre claramente lo dice, evitan la transpiración; por lo tanto, inhibe al cuerpo de desalojar sus toxinas a través de las axilas. Estas toxinas no desaparecen mágicamente. Al contrario, el cuerpo las deposita en las glándulas linfáticas que se encuentran debajo de los brazos, en la medida que no se sudan hacia afuera. La mayoría de los tumores cancerígenos del seno, ocurren en este cuadrante superior del área de la mama. Precisamente donde se encuentran las glándulas.
A los hombres parece ocurrirles en menor proporción, pero no estamos completamente exentos de desarrollar cáncer de mama por causa de los antitranspirantes. La diferencia está en que los antitranspirantes usados por los hombres se quedan mayormente en los vellos y no se aplican directamente sobre la piel. Las mujeres que se aplican antitranspirantes enseguida después de afeitarse incrementan el riesgo debido a pequeñas heridas en la piel que hacen que los químicos penetren más rápidamente en el cuerpo.
Pasen esta información a todas las personas. El cáncer de mama sé esta volviendo tremendamente común, y esta advertencia podría salvar algunas vidas. Si se sienten escépticos de esta información pueden hacer sus investigaciones, probablemente llegarán a la misma conclusión”.

O’Higgins 680, 4° piso, Oficina 401, Concepción, Región del Biobío, Chile.
Teléfono: (41) 2861577.

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