Contribuir al desarrollo de las regiones: un desafío que también se construye a distancia

/ 18 de Agosto de 2026

 

Ivette Monsalves Moraga

Vicerrectora Académica

Instituto Profesional San Sebastián.

La educación superior vive una transformación. Según el Servicio de Información de Educación Superior (SIES), Matrícula histórica 2007-2026, la formación a distancia es actualmente la modalidad que presenta un crecimiento sostenido en Chile: su matrícula de pregrado aumentó 160,8% en los últimos cinco años y 739,8% en la última década. Hoy representa 15,1% de la matrícula de pregrado del sistema y 26,5% en el subsistema técnico-profesional.

Estas cifras reflejan un comportamiento dado por el perfil del estudiante adulto trabajador que requiere formarse, reinventarse frente a los desafíos del mercado laboral, lo que también plantea una oportunidad para las regiones y los distintos requerimientos de contar con técnicos y profesionales que aporten a sus respectivas matrices productivas. Si la tecnología elimina barreras geográficas, el desafío es hacerlo con una propuesta formativa pertinente, ágil, conectada con las necesidades productivas y sociales de cada territorio.

“La verdadera revolución de la educación a distancia no consiste en enseñar desde cualquier lugar. Consiste en permitir que cualquier persona pueda aprender durante toda su vida, compatibilizando estudio, trabajo y familia, sin renunciar a la calidad académica”.

En Biobío, una región caracterizada por su dinamismo industrial, logístico, forestal, energético, pesquero y de servicios, formar capital humano requiere adaptarse rápidamente a los cambios que experimenta el mercado laboral. La digitalización, la automatización y las nuevas competencias tecnológicas demandadas por las organizaciones obligan a las instituciones de educación superior a evolucionar junto con su entorno.

Bajo ese contexto, el Instituto Profesional San Sebastián realizó su primer Consejo Consultivo en la región, con autoridades y expertos del sector productivo. Porque entendemos que la educación superior técnico-profesional es un motor ágil de desarrollo, capaz de adaptar las trayectorias formativas a los requerimientos de los sectores productivos y de hacerse cargo del perfil de ingreso de los estudiantes. Debemos considerar que uno de los principales valores de la modalidad a distancia radica en que puede fortalecer el desarrollo regional cuando se articula con el sector productivo e incorpora experiencias prácticas.

La verdadera revolución de la educación a distancia no consiste en enseñar desde cualquier lugar. Consiste en permitir que cualquier persona pueda aprender durante toda su vida, compatibilizando estudio, trabajo y familia, sin renunciar a la calidad académica.

En un mundo donde el conocimiento se renueva con rapidez y la tecnología redefine las ocupaciones, la capacidad de aprender de manera continua se convierte en la competencia más importante del siglo XXI. Las instituciones que comprendan este cambio dejarán de ofrecer solo carreras y comenzarán a ofrecer trayectorias de aprendizaje que acompañen a las personas a lo largo de toda su vida profesional.