
El aumento del tiempo que los perros pasan en espacios cerrados durante el invierno favorece la transmisión de enfermedades respiratorias. La vacunación, la desparasitación y los controles veterinarios son las principales medidas para reducir el riesgo.
El invierno no solo aumenta el riesgo de enfermedades respiratorias en las personas. Las bajas temperaturas, las lluvias y el mayor tiempo que los perros permanecen en espacios cerrados también favorecen el contagio de patologías respiratorias, como la conocida tos de las perreras.
Aunque el frío no es la causa directa de estas enfermedades, la menor ventilación y la cercanía entre animales crean condiciones que facilitan la transmisión. Los cachorros, los perros de edad avanzada, las razas de hocico corto —como bóxer, bulldog y shih tzu— y las mascotas con enfermedades crónicas son las más propensas a desarrollar complicaciones.
Entre los principales signos de alerta se encuentran la tos seca, secreción nasal u ocular, decaimiento y disminución del apetito. Frente a estos síntomas, la recomendación es acudir al médico veterinario y evitar la automedicación.

“Conocer las particularidades de cada raza es el primer paso para prevenir. En el caso de los perros de hocico corto, pequeños ajustes en la rutina diaria, como moderar el ejercicio en horas de más frío o cuidar bien la ventilación del hogar, ayudan a que disfruten el invierno con normalidad”, señala Yon Palacio, Gerente Técnico de la Unidad Animales de Compañía de MSD Salud Animal en Chile.
Atentos a los síntomasEn Chile viven más de 8,3 millones de perros con hogar, según un censo de la Escuela de Medicina Veterinaria de la Pontificia Universidad Católica y la Subsecretaría de Desarrollo Regional (Subdere), una cifra que refleja la importancia de reforzar las medidas preventivas durante esta temporada.
Los especialistas destacan que mantener al día el calendario de vacunación, realizar la desparasitación interna y externa y asistir a controles veterinarios periódicos son las herramientas más efectivas para prevenir enfermedades y detectar a tiempo cualquier problema de salud.
Sin embargo, un estudio de Activa Research evidenció que uno de cada cuatro tutores solo lleva a su mascota al veterinario cuando enfrenta una emergencia, una práctica que puede retrasar el diagnóstico y tratamiento de diversas enfermedades.
Con la llegada de las bajas temperaturas, reforzar la prevención y estar atentos a los primeros síntomas puede marcar la diferencia para proteger la salud y el bienestar de los perros durante el invierno.

