
El brote de hantavirus detectado a bordo del crucero MV Hondius, que dejó tres fallecidos y encendió alertas sanitarias internacionales durante las últimas semanas, volvió a poner bajo atención a una enfermedad que en Chile se conoce desde hace décadas. Sin embargo, especialistas recalcan que el episodio ocurrido en alta mar sigue siendo excepcional y no modifica el riesgo epidemiológico para la población chilena.
La situación generó inquietud especialmente luego de que distintos laboratorios internacionales analizaran muestras genómicas de pacientes infectados y concluyeran que habría existido transmisión entre personas a bordo del barco, según publicó el diario español El País. Los análisis, realizados por equipos científicos de Países Bajos, Suiza y Sudáfrica, determinaron que los genomas virales de varios pacientes eran “prácticamente idénticos”, lo que reforzó la hipótesis de contagio humano dentro del crucero.
Pese a ello, desde Chile llaman a contextualizar el caso y evitar alarmas innecesarias. Andrea Gutiérrez Aravena, encargada de la Unidad de Epidemiología de la SEREMI de Salud del Biobío, enfatiza que “este caso no modifica el riesgo epidemiológico de hantavirus para la población en Chile y continúa siendo un evento excepcional”.
“La situación en nuestro país se mantiene estable, ya que el virus involucrado corresponde a la variante Andes, la misma que circula habitualmente en el Cono Sur, especialmente en Argentina y Chile”, explica la especialista. “Por lo tanto, este episodio no representa un cambio en el comportamiento epidemiológico conocido de la enfermedad en la región”.
La invetigación de la OMSEl caso del MV Hondius generó atención mundial no solo por las muertes registradas, sino también por las imágenes que recordaron algunos de los momentos más sensibles de la pandemia del Covid-19: pasajeros aislados, controles sanitarios estrictos y desembarcos bajo protocolos especiales.

En dos cartas públicas dirigidas a la comunidad de Tenerife, el director general de la Organización Mundial de la Salud, Tedros Adhanom Ghebreyesus, insistió en que el riesgo para la población seguía siendo bajo y pidió evitar el pánico. La autoridad sanitaria internacional destacó además que el desembarco de los pasajeros se realizó bajo estrictas medidas de seguridad y sin contacto con la comunidad local.
Uno de los puntos que más inquietud generó fue la posibilidad de contagio entre personas, algo inusual en hantavirus.
“El contagio de hantavirus entre personas es extremadamente poco frecuente, estimándose en alrededor de un 0,02% de los casos”, señala Gutiérrez. “Este tipo de transmisión podría ocurrir únicamente en circunstancias muy específicas, asociadas a contactos estrechos y prolongados entre personas”.
La epidemióloga añade que todavía deben conocerse los resultados finales de la investigación epidemiológica internacional. “Serán las evidencias recopiladas durante este proceso las que permitirán determinar si existió o no transmisión entre personas y bajo qué condiciones pudo haberse producido”, afirma.
La realidad de ChileEn Chile, el hantavirus es una enfermedad conocida principalmente en zonas rurales y del sur del país, donde históricamente se han desarrollado campañas preventivas ligadas al contacto con el ratón colilargo, principal reservorio del virus Andes.
A diferencia de virus respiratorios como la influenza o el Covid-19, el hantavirus no presenta una transmisión comunitaria sostenida. De hecho, especialistas internacionales señalaron que la cepa detectada en el crucero no mostró mutaciones preocupantes ni cambios significativos respecto de variantes previamente identificadas en Sudamérica.
Otro de los desafíos del hantavirus es que sus primeros síntomas pueden confundirse fácilmente con otras enfermedades respiratorias.
“Inicialmente se presenta con síntomas similares, como fiebre, dolores musculares y malestar general”, explica Gutiérrez. Por ello, agrega, el elemento clave para sospechar la enfermedad no son solo los síntomas, sino también los antecedentes epidemiológicos del paciente.
“Lo más importante es determinar si la persona ha estado expuesta a situaciones de riesgo, como contacto con orina o fecas de roedores silvestres, o haber realizado actividades en lugares de riesgo”, sostiene.
Entre ellas menciona paseos por zonas no habilitadas, recolección de frutos silvestres o leña, ingreso a cabañas cerradas por largos períodos o permanencia en galpones donde podrían habitar roedores.
La especialista también recalca que Chile cuenta actualmente con capacidad diagnóstica y protocolos para enfrentar casos sospechosos.
Eso sí, subraya la importancia de consultar precozmente y entregar información completa al personal de salud en caso de síntomas y exposición de riesgo.

