La búsqueda incansable de Ester Araneda

/ 11 de Septiembre de 2023


Por Pamela Rivero Jiménez.

   Soy esposa de un detenido desaparecido, y la madre de una hija que no tuvo la posibilidad de conocer a su padre. Él (Alfonso Araya Castillo) fue apresado en septiembre de 1976, por agentes del Comando Conjunto, cuando yo tenía siete meses de embarazo. Cinco de ellos fueron condenados a 20 años de presidio por asociación ilícita y por el secuestro calificado de Alfonso y de otros dos compañeros comunistas. Nunca entregaron información sobre sus paraderos. Han pasado 47 años, y todavía lo busco. Lo buscamos.

   Ambos éramos militantes de las Juventudes Comunistas, y por eso nos conocimos durante una tarde de invierno de 1974, en Santiago. Él era de Ovalle y yo, de Concepción. Habíamos dejado por obligación nuestros hogares después del golpe militar, porque estábamos siendo buscados. Nuestros destinos se cruzaron en la capital, mientras trabajábamos en la clandestinidad. Nos enamoramos y nos casamos casi en secreto. No teníamos muchos amigos, y para todos los efectos, éramos conocidos como Jorge y Laura. Trabajábamos ayudando a nuestros compañeros y en la organización de la resistencia.

   Pero mi relación con el partido llevaba varios años, de ahí mi compromiso férreo por nuestra causa y por la lucha por recuperar la democracia. Ingresé a la “Jota” como a los 19 años, y al poco tiempo ocupé un cargo en la dirigencia. El partido me envió a estudiar filosofía, política y economía por un año a la Unión Soviética. Regresé a Concepción en 1972, y ahí me nombraron encargada de la comisión de Control y Cuadros y, luego, integrante del Comité Central de las Juventudes Comunistas. Desempeñando esta última tarea estaba el 11 de septiembre de 1973.

   Junto a mi familia nos enteramos muy temprano sobre lo que estaba ocurriendo. Creíamos que algo así podía pasar, por eso en el partido habíamos tomado algunas medidas de seguridad. Yo me fui a la sede que tenía la Juventud Comunista en Serrano 683. Cuando llegué, algunos compañeros estaban quemando documentos. Apenas me vieron, me aconsejaron que me fuera, pues al ser yo dirigente tenía más posibilidades de que me detuvieran. A esa hora habían aparecido los bandos que con nombre y apellido exigían a compañeras y compañeros presentarse ante los militares, y nosotros sabíamos lo que sucedería luego de ello. No había doblado en la esquina cuando vi que una patrulla llegó a la sede, y se llevó a uno de los nuestros.

   Me fui a la casa donde habíamos quedado nos reuniríamos los de la dirección de la Juventud Comunista. Nos repartimos tareas, y a mí me correspondió ir a buscar la primera declaración del PC en Concepción, a Pedro de Valdivia Bajo. Para regresar, tomé una micro que me dejaría en el centro, pero cuando llegábamos a Chacabuco, unos militares nos detuvieron.  Yo llevaba la declaración en mi cartera. Pensé que me iban a registrar. Subieron armados, y dijeron: “Los hombres se quedan abajo y las mujeres, siguen”. Creo que nunca he agradecido tanto ser mujer como en ese momento.

  Seguí trabajando sobre todo para colaborar con compañeros que estaban siendo buscados, como ocurrió con Carlos Contreras Maluje. Él era químico farmacéutico y miembro del Comité Central de las JJCC. Me correspondió esconderlo por algún tiempo en la casa de una compañera que arriesgó mucho por ayudarnos. A él lo detuvieron en el mismo año que a Alfonso. También es detenido desaparecido.

   La situación en Concepción se hizo insostenible, por eso tuve que irme a Santiago. Ahí pasé a la clandestinidad. De la casa de mis padres salí el 11 de septiembre de 1973, y no pude regresar hasta 1978, con mi hija Marisol en brazos, y con el dolor y la incertidumbre por la desaparición de mi marido. En esa época todavía creía que podía estar vivo. Hoy, resignada como muchas compañeras, solo quiero saber dónde está.

*Ester Araneda fue nominada al premio Nacional de Derechos Humanos 2020.

* Fue destacada en la muestra 50 años, 50 mujeres, en homenaje a la trayectoria humana de mujeres que desafiaron la dictadura y contribuyeron a la construcción de la democracia.

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