La importancia de los antiparasitarios en perros y gatos en la prevención de enfermedades

/ 7 de Octubre de 2025

 

Manuela Bonilla, médica veterinaria
Hospital Clínico Veterinario USS sede Concepción.

¿Has visto a tu perro o a tu gato rascarse sin parar, con la piel irritada, o sufrir molestias digestivas sin una causa aparente? Detrás de estos signos tan desagradables, muchas veces están los parásitos, visitantes indeseados que afectan su salud y bienestar.

Frente a ellos, los antiparasitarios internos y externos no solo evitan molestias, sino que, de paso, ayudan también a proteger a las personas que conviven con ellos. En la práctica clínica vemos a menudo cómo un correcto plan antiparasitario mejora significativamente la calidad de vida de los pacientes. Muchas patologías cutáneas, sobre todo en animales alérgicos, logran controlarse únicamente con un riguroso control contra pulgas, garrapatas y ácaros. Estos pequeños organismos son responsables de gran parte de la picazón, las lesiones en piel e incluso otitis. Eliminarlos puede evitar tratamientos más complejos o prolongados. Lo importante es recordar que los parásitos externos no siempre son visibles. Aunque no observes pulgas o garrapatas en tu mascota, pueden existir otros, como los ácaros, capaces de causar lesiones severas que requieren productos específicos para su control.

Por otro lado, existen parásitos internos que viven en el intestino u otros órganos, y que en ocasiones pasan inadvertidos. Estos pueden causar problemas digestivos, debilidad, e incluso anemia en nuestras mascotas. Recordemos que varios de los parásitos tanto externos como internos, tienen algo en común: son zoonóticos, es decir, pueden transmitirse a las personas y provocar síntomas también en ellas. Por eso, un buen plan de desparasitación no solo cuida de tu perro o gato, sino que protege a toda la familia.

 

Ahora bien, tan importante como usarlos es hacerlo de manera adecuada. Una confusión común entre tutores es pensar que los productos para perros pueden aplicarse en gatos, o viceversa. Esta práctica es peligrosa porque los antiparasitarios se formulan específicamente para cada especie, con diferencias en metabolismo, dosis y seguridad. Un medicamento diseñado para un perro puede ser tóxico en un gato y provocar reacciones graves. La regla es sencilla: nunca se deben intercambiar antiparasitarios entre especies, a menos que lo haya indicado un veterinario.

“El uso de antiparasitarios es una de las formas más simples y efectivas de cuidar a nuestras mascotas. Con la guía de un médico veterinario y los métodos adecuados, podemos prevenir enfermedades y disfrutar de la compañía del integrante familiar con la tranquilidad de saber que están protegidos”.

También existen particularidades dentro de la misma especie. Por ejemplo, en algunas razas de perros, como los Collies y sus cruzas, se ha identificado una mutación genética conocida como MDR1. Esta condición hace que ciertos fármacos antiparasitarios no puedan ser metabolizados de forma segura, aumentando el riesgo de intoxicación.

 

Esto es un recordatorio de lo importante que resulta consultar siempre con el médico veterinario antes de administrar cualquier producto, ya que cada paciente tiene necesidades únicas. Un plan adecuado de desparasitación se construye considerando la edad, el peso, el entorno y los antecedentes de cada mascota.

 

En definitiva, el uso de antiparasitarios es una de las formas más simples y efectivas de cuidar a nuestras mascotas. Con la guía de un médico veterinario y los métodos adecuados, podemos prevenir enfermedades y disfrutar de la compañía del integrante familiar con la tranquilidad de saber que están protegidos.