Las habilidades que empiezan a marcar la diferencia al buscar trabajo en el Biobío

/ 10 de Septiembre de 2026

Comunicación efectiva, trabajo colaborativo y proactividad están entre las capacidades más solicitadas en las ofertas laborales de la región de acuerdo con un análisis de Trabajando.com. Expertas explican qué significan realmente estas competencias y cómo pueden demostrarse durante un proceso de selección.

 

Tener los conocimientos y la experiencia que exige un cargo sigue siendo el punto de partida para acceder a un empleo. Pero cuando varios candidatos cuentan con una preparación técnica similar, hay otros elementos que pueden inclinar la balanza: la capacidad de comunicarse, trabajar con otros, adaptarse y tomar la iniciativa.

Un análisis de Trabajando.com sobre los avisos de empleo en el Biobío muestra que las empresas están poniendo especial atención en estas capacidades. La comunicación efectiva aparece en el 34,5% de las ofertas revisadas, seguida por el desempeño colaborativo, con 29,9%. También figuran la proactividad (23%), la atención al cliente (21,2%) y la responsabilidad (15,5%).

La tendencia aparece en un escenario laboral particularmente competitivo. Según el INE, en el trimestre mayo-julio, la desocupación en Biobío se ubicó en 10,6%, frente al promedio regional del 9,4%. A diferencia de períodos anteriores, la fuerza de trabajo se contrajo un 1,1%, mientras que la caída de las personas ocupadas fue aún más profunda, alcanzando un 2,7%.

En simple, la región está perdiendo empleos a un ritmo muy rápido y cada vez hay menos personas participando en el mercado del trabajo

En ese contexto, las llamadas competencias interpersonales —también conocidas como power skills— adquieren mayor relevancia. No reemplazan la formación técnica, pero pueden convertirse en un elemento diferenciador entre personas con conocimientos y experiencias similares.

Comunicar es mucho más que hablar

¿Qué significa, en la práctica, tener una buena comunicación? Para Katherine Mora, psicóloga organizacional y docente de Santo Tomás Concepción, no basta con expresarse con claridad. La comunicación supone un proceso en el que también es necesario escuchar y comprobar que el mensaje fue comprendido.

Por eso, incluir “comunicación asertiva” entre las competencias de un currículum no necesariamente demuestra que se posee esa capacidad. Lo relevante es poder mostrar cómo se utilizó en una situación concreta. “Puede ser haber coordinado un equipo, planteado una propuesta a una jefatura o enfrentado una situación compleja con un cliente. La experiencia permite transformar una característica declarada en una competencia demostrable”, expresa.

Katherine Mora, psicóloga organizacional y docente de Santo Tomás Concepción.

Mora agrega que también existen elementos que forman parte de la comunicación y que suelen pasar inadvertidos: la capacidad de adecuarse al contexto, ordenar las ideas, expresarse con fluidez, manejar los tiempos, utilizar un determinado tono de voz y considerar el lenguaje no verbal. “No se trata tan solo de decir algo, sino cómo lo digo”, señala.

Y hay un elemento central: escuchar. La escucha activa implica no solo prestar atención mientras otra persona habla, sino también demostrar que se está recibiendo y comprendiendo su mensaje. Cuando ese proceso falla, explica Mora, pueden aparecer conflictos y problemas de comunicación dentro de las organizaciones.

La capacidad de trabajar con otros

El trabajo colaborativo enfrenta un problema similar: es fácil declararlo y más difícil demostrarlo. Para identificar esta competencia, Katherine Mora recomienda mirar hacia las propias experiencias. Haber coordinado personas de distintas áreas, haber participado en un proyecto conjunto o haber tenido que ponerse de acuerdo con otros para alcanzar un objetivo son situaciones que pueden revelar esa capacidad. En los procesos de selección, una de las herramientas utilizadas para profundizar en estas experiencias es el modelo STAR. La metodología permite que el candidato explique una situación concreta, qué debía resolver, qué hizo y cuál fue el resultado.

La lógica es simple: en lugar de afirmar “sé trabajar en equipo”, contar una experiencia que permita demostrarlo.

 Una diferencia cuando la preparación técnica es similar

Para la psicóloga, el creciente interés por estas competencias no significa que las empresas hayan dejado de valorar los conocimientos específicos de cada profesión. “Las competencias interpersonales vienen a tomar más protagonismo dentro de lo técnico, que es la base que debe tener un profesional para ejercer un cargo en particular”, plantea.

Ariela Dymensztain, directora y fundadora de AD Consulting.

La diferencia puede aparecer cuando dos postulantes cuentan con una preparación técnica comparable. En ese escenario, habilidades como la comunicación, el trabajo en equipo, la proactividad o la capacidad de adaptación pueden ayudar a definir quién tiene un mejor ajuste para la organización.

El currículum también necesita foco

La tarea de demostrar esas capacidades comienza antes de llegar a una entrevista. Ariela Dymensztain, directora y fundadora de AD Consulting, recomienda no postular indiscriminadamente a cualquier oferta. La estrategia, plantea, debería ser identificar aquellos cargos que tienen relación con el perfil de cada uno y adaptar el currículum a cada oportunidad.

Eso significa, añade, revisar qué busca la empresa y destacar las experiencias, logros y competencias que pueden resultar pertinentes. No necesariamente tienen que provenir del mismo cargo o industria: liderazgo de equipos, gestión de clientes, negociación, manejo de crisis o gestión de proyectos pueden ser competencias transferibles entre distintos sectores.

El estudio de Trabajando.com también apunta en esa dirección. Utilizar el mismo currículum para todas las postulaciones puede dificultar que el candidato muestre por qué su experiencia resulta pertinente para un cargo determinado.

La recomendación, entonces, no es postular a más ofertas, sino hacerlo con mayor foco.