Orietta Sabaletta: 25 años dedicados a la cosmetología

/ 7 de Mayo de 2026
Orietta junto a su hermano y fundador del salón que ella hoy dirige, Fernando Sabaletta.

Su historia está marcada por el trabajo familiar, la formación constante y la transformación de su quehacer en una práctica ligada al bienestar.  

 

Cumplir 25 años en una misma profesión no solo habla de trayectoria, sino también de adaptación constante. En el caso de Orietta Sabaletta, su recorrido en la cosmetología ha estado ligado al crecimiento del salón familiar y, al mismo tiempo, a los cambios en la forma en que hoy se entiende el cuidado de la piel. 

Con formación inicial en control de calidad, encontró en la estética una oportunidad concreta para desarrollarse en un contexto laboral complejo. “Unirme al salón de mi hermano Fernando fue la oportunidad de complementar su proyecto con servicios de estética facial y corporal”, explica. De él también aprendió una forma de trabajo que marcó su trayectoria. En ese proceso, el aprendizaje técnico fue tan relevante como la manera de enfrentar el oficio.  La constancia, la disciplina y la entrega total al trabajo son pilares que siguen guiando mi ejercicio profesional, afirma. Esa base se ha traducido en un estándar exigente que se sostiene en la fidelidad de sus clientas y en la recomendación directa. 

El foco en la personalización 

Con los años, Orietta Sabaletta ha sido testigo de un cambio cultural evidente. El cuidado de la piel, que antes se asociaba a un servicio ocasional, hoy forma parte de una rutina de bienestar. En ese proceso, han ganado espacio tendencias globales como el K-Beauty, que han influido en la forma en que las nuevas generaciones se informan y se cuidan. “Dejó de ser un lujo y pasó a ser un hábito. Las nuevas generaciones llegan informadas, preguntan, comparan y se cuidan desde temprano”, señala.  

Ese nuevo escenario también ha tensionado al rubro, obligando a filtrar con mayor criterio la constante aparición de tratamientos y tendencias. En su caso, la decisión pasa por evaluar tanto la evidencia como la seguridad de cada técnica antes de incorporarla. Así han incorporado servicios como el solárium de colágeno, el yoga facial y rutinas inspiradas en la cosmética coreana, hoy ampliamente difundidas a nivel global. “No se trata de seguir modas, sino de asegurar resultados reales”, puntualiza. 

Sin embargo, pone el foco en otro aspecto: la personalización. Más que aplicar protocolos estándar, su trabajo se orienta a entender cada tipo de piel. Esa lógica, sostiene, es la que marca la diferencia en un mercado cada vez más amplio. 

En paralelo, la cosmetología ha ampliado su alcance más allá de lo estético. Orietta Sabaletta observa ese cambio a diario en consulta, especialmente en casos de afecciones cutáneas que impactan directamente en la autoestima. “Al tratar la piel, también se recupera seguridad personal. Ese efecto es tan relevante como el resultado visible”, comenta. 

A pesar de la evolución técnica y del crecimiento del rubro, su principal motivación se mantiene intacta. “Mis clientas son el motor. Ver cómo vuelven, cómo recomiendan y cómo incluso llegan nuevas generaciones de sus familias es una de las mayores satisfacciones”, dice. 

  Con la vista puesta en el futuro, proyecta un crecimiento que no pierda el sello original del salón: cercanía, calidad y actualización constante. En ese proceso, destaca el rol del equipo que la ha acompañado, clave en la construcción de este legado. “Quiero seguir elevando el estándar, pero manteniendo la esencia que nos define”, concluye. La entrevistada señala, además, que esta conversación está dedicada a su hermano, Fernando Sabaletta.