Tu título universitario: ¿con o sin pasaporte?

/ 29 de Octubre de 2025

Por Ana Luz Durán
Directora ejecutiva de Asuntos Internacionales,
Universidad San Sebastián.

 

Imagina que el mercado laboral es un océano. El Future of Jobs Report 2025 del Foro Económico Mundial no solo predice tormentas, sino un cambio de marea total: para 2030, un 40% de las habilidades básicas que hoy conocemos habrán quedado obsoletas. Frente a este panorama, muchos suponen que el futuro será dominio exclusivo de la inteligencia artificial. La paradoja es que el informe revela que las competencias más valiosas serán las más humanas: pensamiento analítico, creatividad, resiliencia y curiosidad.

Estas habilidades no se aprenden memorizando un libro de texto. Florecen cuando uno se adapta, colabora con mentes distintas y enfrenta lo desconocido. La pregunta crucial para la educación superior es: ¿dónde y cómo se cultiva esa “agilidad humana”?

Tradicionalmente, la respuesta ha sido el “pasaporte”: la experiencia de un intercambio académico en el extranjero. Esa inmersión es, sin duda, un acelerador extraordinario de madurez y carácter. Sin embargo, existe una limitante de escala. En la mayoría de los países, incluido Chile, apenas un 5% de los estudiantes accede a movilidad internacional. ¿Y el 95% restante?

“Para una región como el Biobío, potente en industria y academia, esta visión es estratégica: proyectar a nuestros profesionales globalmente y, al mismo tiempo, atraer talento e innovación. La verdadera internacionalización no se mide por los kilómetros recorridos, sino por la amplitud de la mirada que se gana”.

Las universidades más innovadoras del mundo han encontrado una respuesta: si Mahoma no va a la montaña, la montaña va a Mahoma. La estrategia se llama “Internacionalización en Casa” y busca democratizar la experiencia global. Ya no se trata solo de enviar estudiantes al mundo, sino de traer el mundo al campus, para todos.

¿Cómo se concreta? Integrando una mirada internacional en los programas de estudio, invitando académicos extranjeros, con intercambio cultural en el aula o implementando metodologías como COIL (Aprendizaje Colaborativo Internacional en Línea), donde estudiantes de distintas partes trabajan juntos en proyectos virtuales, estando a la vez en Concepción y en Seúl, o Berlín.
Otro ejemplo de internacionalización en casa es la Feria de Movilidad Internacional USS.

El próximo martes 4 de noviembre, Concepción se transformará en un punto de encuentro global, reuniendo a nuestros estudiantes con organizaciones internacionales y programas de idiomas y movilidad, con países como Alemania, China, Corea del Sur, Estados Unidos, España, Francia, Hungría, Nueva Zelandia, Perú, Reino Unido y Sudáfrica. Una instancia que acerca el mundo al campus y motiva a los estudiantes a explorar alternativas de crecimiento y formación internacional.

Para una región como el Biobío, potente en industria y academia, esta visión es estratégica: proyectar a nuestros profesionales globalmente y, al mismo tiempo, atraer talento e innovación. La verdadera internacionalización no se mide por los kilómetros recorridos, sino por la amplitud de la mirada que se gana. En un futuro de cambios vertiginosos, formar profesionales que valoren la colaboración, comprendan la diversidad y actúen con sentido ético global no es un lujo: es el pasaporte que todos necesitamos llevar en la maleta.