¡Un café para servir y un michi para llevar, por favor!

/ 14 de Mayo de 2024

En agosto de 2023 abrió sus puertas, en Ejército 1370, la primera cafetería de gatos de Concepción. Desde entonces, no ha habido ni un solo día en que este particular local no sea visitado por niños y adultos amantes de los felinos, quienes disfrutan de venir a pasar un grato momento jugando y compartiendo con ellos mientras degustan un rico café. Lo mejor de todo es que la abundante cuota de juegos y ronroneos puede ser para siempre, si se deciden a adoptar un “michi” y a hacerlo parte de su familia.

Por Cyntia Font de la Vall P.

No es por sus deliciosos dulces veganos, sus sabrosos sándwiches, y ni siquiera por sus reconfortantes cafés -ideales para la temporada fría- que desde hace varios meses Karuna Cat Café concita la atención de los penquistas. No. El punto focal de esta cafetería son sus pequeños y peludos anfitriones, un grupo de simpáticos gatos que, acostumbrados ya a las personas, van y vienen entre las mesas, duermen despreocupadamente en las hamacas dispuestas para ellos en el local, o corren sin cuidarse de si en sus juegos chocan con las piernas de algún comensal.

“Ellos son los reyes del lugar”, afirma la veterinaria Marcela Castillo, una de las socias de esta singular cafetería, además de directora médica de Karuna Clínica Felina, el único centro especializado en gatos en la zona.

Relata que la idea nació en 2023, cuando junto a la también veterinaria Natalia Castro decidieron crear simultáneamente ambas líneas de negocio. “Hacía muchos años que yo estaba dedicada a la Medicina Felina y, para mí, siempre fue un sueño tener una clínica orientada exclusivamente a los gatitos y un café que sirviera como vitrina para que encontraran hogar. Por ello, cuando se dieron las condiciones, me asocié con

Natalia, que también ama los gatos y con quien venía trabajando hace tiempo, y pensamos en abrir la clínica, pero sentíamos que algo faltaba… Pensando, pensando, me acordé de los cat café a los que había ido con mi hija en Santiago, y dijimos: ‘la Clínica tiene que ir asociada a un café’. Sabíamos que, por un lado, ambas cosas se iban a potenciar y que íbamos a tener mayor visibilidad. Pero también que eso nos iba a permitir rescatar gatitos, recuperarlos y generar un ambiente agradable donde las personas pudieran verlos, interactuar con ellos y adoptarlos de manera más directa”, sostiene Marcela.

Las reglas de la casa

Así, coincidiendo con el mes de los gatos, en agosto de 2023 abrieron sus puertas en Ejército 1370, en Concepción, tanto la clínica felina como el cat café. Este último generó un gran revuelo en redes sociales, que fue seguido por numerosas reservaciones en la página web del local.

“Para visitar nuestra cafetería primero debes hacer una reserva, ingresando a la página www.clinicafelina.cl. Allí buscas el link del Cat Café, y agendas el día y hora en que quieras venir, que puede ser de lunes a domingo, entre 10 y 13 horas, y en la tarde, de 14.30 a 19.30. Existen reservas para una y para dos personas. Obviamente, si vienes en un grupo más grande, tomas tantas reservas como sea necesario en el mismo horario, de modo que puedan visitarnos todos juntos”, explica la profesional.

Cada reserva es por una hora, y tiene un costo de $5.000 por persona, los que se pagan directo en la página y que luego se descuentan del consumo en el local.

Una vez en la cafetería -con capacidad para 12 a 15 personas- se pide a los visitantes utilizar cubre-calzado, elemento que busca disminuir las posibilidades de ingreso de algún virus, parásito o germen que pueda enfermar a los gatitos. Acto seguido, se les informa de las reglas del local, las que incluyen no hacer ruidos fuertes, no molestar a los felinos mientras descansan, ni alimentarlos con algo que no sea su pellet. De igual modo, se solicita no tomarles fotografías con flash, respetar su espacio, no tomarlos en brazos si ellos no quieren, y que los niños sean supervisados por los adultos que los acompañan. “Los niños son súper bienvenidos en el Cat Café. De hecho, creemos que su visita es la oportunidad perfecta para que aprendan cómo tratar a los animales, a quererlos y a respetarlos”, sentencia Marcela.

VitoLate y la Mamá del Café

Si su amor por los felinos lo lleva a usted a identificarse como una “Karen” o un “Karencio” -apodos comúnmente dados a dueñas y dueños de gatos-, y muere de ganas por ir a compartir con los michis del Karuna, le recomendamos agendar temprano en la mañana. No solo tendrá más gatitos a su disposición -debido a que la demanda de reservas es más alta en la tarde-, sino que también es más probable que tenga la suerte de ser recibido por el anfitrión por excelencia del Cat Café, el muy circunspecto VitoLate.

Las veterinarias Natalia Castro y Marcela Castillo son las creadoras de esta innovadora idea de negocio, que une el Cat Café con una clínica especializada en atención felina.

“El Vito es todo un personaje, y tiene un carácter muy especial. Fue el primer gatito rescatado que llegó a la clínica, cuando unas personas lo encontraron en la calle, en muy malas condiciones, y lo trajeron. Estaba enfermo y muy flaquito. Le hicimos todos los exámenes, lo tratamos por sus problemas de salud, lo esterilizamos y, al final, se quedó con nosotros”, dice Marcela.

A casi un año de su llegada, claramente, nada queda de ese michi enfermo y delgado. Hoy, Vito es un gran gato angora, de largo y tupido pelaje gris, gordito y muy imponente. De hecho, está tan convencido de que él es el jefe máximo del Karuna que -dice Marcela- solo va a trabajar al café en las mañanas. “Y apenas se aburre o ya no quiere trabajar más, le pide al barista que le abra la puerta para volver al gatil a descansar”, dice riendo.

Otro tierno personaje presente en la Clínica Felina por estos días es una pequeña gatita a la que apodan “la Mamá del Café”. “Es nuevita, tiene menos de un año. La trajeron en el verano, cuando la encontraron escondida de una jauría de perros, que le mató a sus bebés”, relata la veterinaria Natalia Castro, la otra socia de Karuna.

La gatita ya fue testeada, desparasitada y tiene sus vacunas al día, y está finalizando su proceso de adaptación para ser susceptible de adopción. “Ella no venía con ninguna enfermedad, solo muy asustada… Es cariñosa, súper regalona, nada agresiva. Se lleva regio con los niños. Aunque, en realidad, como es aún nuevita, podría adaptarse a cualquier familia que la quiera”.

Requerimientos para adoptar un michi

Natalia detalla que a la Clínica Felina llegan, generalmente, gatitos de la calle o que algunas agrupaciones animalistas les piden ayudar por encontrarse en mal estado. A todos se les hacen exámenes para descartar que tengan enfermedades virales comunes en gatos que viven en la calle, como leucemia felina o virus de inmunodeficiencia; se les ponen las primeras vacunas, se les desparasita, y se les esteriliza o castra. “Ahí comienza su periodo de rehabilitación o de cuarentena, que se extiende hasta que terminen sus tratamientos, porque muchos vienen con enfermedades respiratorias o muy desnutridos. Luego, viene una etapa de adaptación, donde entran en contacto con los gatitos del Café, para que vayan habituándose de a poco a estar con otros animales y con personas… Ahí comparten varios días, y solo cuando vemos que están socializados entre ellos y acostumbrados a nosotros pueden pasar a la cafetería y ser aptos para una adopción responsable”.

El Café sube a su Instagram @karuna_catcafe las fotos de los michis que pueden ser adoptados, junto con detalles de sus personalidades, y las familias interesadas deben asistir a una entrevista con Natalia. “La gente postula por un gatito específico, pero escogemos a la familia que sea más compatible con cada uno. Por ejemplo, hay algunos que se ponen nerviosos ante el contacto con niños, y para ellos buscamos familias constituidas solo por adultos. Ahora, si se trata de gatitos pequeños, no hay problema, porque suelen adaptarse a todo. Son los adultos los que tienen más mañitas, y también a los que cuesta más dar en adopción, porque la gente prefiere a los chiquititos… Tras la entrevista, si todo está bien, la familia viene varios días a compartir con el gatito para que se conozcan”, informa la veterinaria.

Entre los requisitos de adopción están el que la crianza del michi sea ciento por ciento indoor, y que si la persona vive en departamento tenga el balcón cerrado con malla, para evitar caídas o accidentes. “Buscamos familias cariñosas, que los regaloneen y se preocupen de ellos, que les den una buena alimentación, harta agüita, y también juguetes y rascadores. Es decir, todo lo que necesitan para tener el bienestar que merecen”, comenta Marcela Castillo.

Y es tal el éxito de las adopciones en Karuna, que al menos cinco gatitos encuentran hogar definitivo cada mes. De hecho, algunos se han ido fuera de Concepción, a Chillán, Los Ángeles y Yumbel, y hasta de Chiloé han venido personas a buscar a estos nuevos integrantes para su familia.

Tras la adopción, Natalia hace un exhaustivo seguimiento, de modo de constatar que el animalito está siendo bien cuidado. “Algunas personas nos mandan fotos de cómo van creciendo los gatitos, y de cómo se van integrando a sus nuevas familias, y es bonito ver su evolución. También muchos siguen viniendo a la Clínica a sus controles, así que ahí podemos reencontrarnos con ellos”.

Una clínica cat friendly

La Clínica Felina -que aloja al Cat Café- también tiene un concepto digno de destacar: todo en ella está orientado al bienestar de los gatos, poniendo especial énfasis en su salud mental y emocional.

Para lograr ese objetivo, despliegan todos los recursos a su disposición. Así, por ejemplo, conscientes de que los felinos tienen una gran sensibilidad olfativa y que son altamente estresables ante un entorno que perciben como hostil, desde el ingreso hay difusores de feromonas, que transmiten un aroma imperceptible para los humanos, pero que los gatos asocian a un espacio tranquilo y libre de peligros. “En otras clínicas, desde la recepción el gato está expuesto a ruidos fuertes, a ladridos, a muchos olores de animales, algunos de los cuales están asustados o sufriendo, y eso los afecta… Sabemos que se estresan fácilmente con los ruidos, los olores, ciertas texturas, los cambios de ambiente. Por eso, usamos lo que se llama un manejo amigable de los gatos, o cat friendly, que en el fondo es respetar sus particularidades, tomando medidas específicas para ellos”, dice la directora médica de la Clínica.

La grata experiencia comienza desde el ingreso, donde los michis y sus dueños entran a un espacio de calma y silencio, solo interrumpido por la música (también cat friendly) que suena de fondo y que está pensada para relajar a los animalitos. También desde la entrada el ambiente está marcado con feromonas, sustancias químicas sintéticas, similares a las que ellos mismos expelen cuando frotan su cara contra algo o alguien para “marcarlo” como bueno o seguro. “También sabemos que a los gatos no les gustan los mesones de las veterinarias, que generalmente son de metal, porque les molesta estar sobre superficies frías, resbalosas o en las que se reflejen. Por eso, acá siempre tenemos algo acolchado sobre la mesa. Nuestra balanza es amplia y cómoda, y en las paredes hay muebles escaladores por si quieren jugar mientras están aquí. Además, la tranquilidad que le dan las feromonas en el ambiente nos permite revisarlos con más facilidad, porque ellos están más a gusto, y la consulta resulta una buena experiencia para todos”, dice Marcela.

Natalia añade que también cuentan con laboratorio y sector de hospitalización, que evita tener que trasladar al animal a otro lugar para hacerle exámenes de laboratorio, de imagen o alguna cirugía.: “Siento que nuestra clínica es el espacio que los gatitos se merecen, un lugar libre de estrés, ciento por ciento ambientado para ellos y con profesionales especializados en su bienestar”, sostiene.

Ronroneos para siempre

Tras recorrer la Clínica, volvemos al Cat Café, donde encontramos a una joven pareja que intenta fotografíar a cuatro pequeños gatitos que corren tras una pelota; a un grupo de amigas que llenan de mimos al Vito, que desde una silla observa las correrías de los anfitriones más jóvenes de la cafetería, y a unos papás que le explican a su hijo cómo acariciar con cuidado a un curioso gatito que ha decidido sentarse junto a él. “Todos los gatos que están en el Café, a excepción del Vito, están listos para ser adoptados. Y si te fijas, es como si lo supieran, porque se hacen los lindos, muestran sus mejores gracias y se dejan querer”, comenta Natalia.

Y así, entre juegos, fotos, y muchos ronroneos transcurre el día a día en Karuna Cat Café, local que emulando la experiencia de los países asiáticos -creadores de los neko cafés o cafeterías de gatos- busca ser el espacio perfecto para que humanos y michis interactúen y generen lazos en un ambiente distendido. Ahora, si usted lo visita, y siente que hace match con alguno de sus carismáticos anfitriones de cuatro patas, no dude en postular para recibirlo en su hogar, y así asegurar que el relajante sonido de ese ronroneo que lo enamoró por una hora, lo acompañe para siempre.

 

O’Higgins 680, 4° piso, Oficina 401, Concepción, Región del Biobío, Chile.
Teléfono: (41) 2861577.

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