Violencia en las escuelas: responsabilidad compartida frente a la crisis

/ 20 de Agosto de 2025

Dra. Viviana Hojman A. 
Directora ejecutiva, Valoras UC.

En los últimos meses, la violencia en las escuelas ha escalado en la agenda pública y mediática, específicamente, con los recientes episodios en los establecimientos emblemáticos Liceo Victorino Lastarria e Instituto Nacional Barras Arana.

Como parte de este contexto, ha llamado la atención la cobertura sensacionalista realizada sobre estos acontecimientos, que ha creado mitos y simplificaciones: desde atribuir los hechos a “mafias” hasta reducirlos a venganzas escolares. Este tipo de tratamiento no solo dificulta un análisis profundo del fenómeno, sino que también alimenta el efecto contagio (copycat effect), donde la repetición mediática y la centralidad en los agresores inspira a algunos jóvenes a imitar la violencia como forma de ganar atención.

Por eso hoy necesitamos una comunicación responsable, que ponga el foco en las víctimas y en las soluciones preventivas, no en los agresores.

Frente a la urgencia de la crisis, especialmente en tiempos electorales, vemos en el debate público y mediático, una búsqueda de respuestas rápidas, visibles y tranquilizadoras como cámaras, detectores de metales o más presencia policial. Aunque comprensibles, estas medidas no previenen por sí solas la violencia, si no van acompañadas de un trabajo profundo de promoción y prevención. Peor aún, si solo se toman estas acciones se pueden generar climas de desconfianza. A nadie le gusta estudiar o trabajar en un lugar lleno de sospecha o control, y para los estudiantes ya estigmatizados esto refuerza la exclusión en lugar de la contención.

Necesitamos una mirada diversificada y responsable, capaz de responder a la crisis, pero también de fortalecer a las escuelas para prevenir y promover bienestar como estrategia central. Porque siempre habrá nuevas crisis, pero si construimos comunidades más sólidas, podrán vivirse como momentos de aprendizaje y no como heridas irreparables. Porque siempre habrá nuevas crisis, pero si construimos comunidades más sólidas, podrán vivirse como momentos de aprendizaje y no como heridas irreparables.

“La verdadera responsabilidad no está en señalar con el dedo, sino en ser capaces de ayudar a construir entornos donde el cuidado, la escucha y la confianza sean más fuertes que la violencia. Por eso, es que desde ministerio de Educación, este jueves 21 de agosto se convocó la Jornada Nacional Presentes contra la Violencia, una instancia voluntaria para jardines infantiles, escuelas y liceos de todo el país, pues el camino requiere de una mirada sistemática”.

En este sentido, el modelo de cinco elementos esenciales del apoyo en crisis de Hobfoll y su equipo (2007) entrega claves muy útiles: primero, necesitamos promover seguridad, es decir, transmitir con claridad que la amenaza inmediata ha terminado, evitando alarmismos y cuidando tanto el entorno físico como el emocional.

Se debe también informar a las familias y comunidades, porque  esto igualmente es parte de la seguridad; es fundamental transmitir calma, lo que ayuda a regular la activación emocional de la comunidad. El tono de voz, la postura, el silencio y la forma en que comunicamos son esenciales. Como líderes, necesitamos regularnos primero para transmitir tranquilidad.

Asimismo, es fundamental reforzar la capacidad propia y colectiva para afrontar la situación y fortalecer la percepción de autoeficacia. Ayudan frases como: “Como equipo tienen experiencia”, “ya se están tomando medidas”; “(esto que hicieron) fue muy bueno y a tiempo”. Enfocarse solo en buscar culpables deja a la comunidad en la fragilidad de sentirse impotentes.

Es necesario potenciar la conexión, facilitar espacios de encuentro y conversación, tanto para los directamente afectados como para quienes lo viven de manera indirecta. Nunca esconder lo ocurrido, sino transformarlo en oportunidad para aprender juntos y, por último, es clave frente a la crisis y generar esperanza, porque la comunidad queda dañada y con miedo. Es vital proyectar un horizonte compartido que no niegue el dolor, pero que abra posibilidades de futuro. Quedarse en la búsqueda de culpables solo va a profundizar el daño.

La verdadera responsabilidad no está en señalar con el dedo, sino en ser capaces de ayudar a construir entornos donde el cuidado, la escucha y la confianza sean más fuertes que la violencia. Por eso, es que desde ministerio de Educación, este jueves 21 de agosto se convocó la Jornada Nacional Presentes contra la Violencia, una instancia voluntaria para jardines infantiles, escuelas y liceos de todo el país, pues el camino requiere de una mirada sistemática.

Y como sabemos, siempre “más vale prevenir que curar”, es decir, no podemos poner toda la energía en reaccionar después de la crisis. La prevención en el sistema escolar significa invertir en la formación socioemocional de adultos y estudiantes, abrir espacios cotidianos de reflexión ética y promover la instalación de rutinas cotidianas de cuidado frente a los dilemas diarios de convivencia. No se trata de negar la violencia, sino de enfrentar sus raíces y construir escuelas que cuiden a todas y todos, evitando que lleguemos a los escenarios que hoy lamentamos.